En cuanto a la relación entre Pd y Pdl, sin embargo, la situación es más delicada. Eso sí, Monti aclaró que el suyo no es un gobierno de soberanía limitada y que por eso es bueno discutir todo con los partidos. Entre ellos justicia que significa la ley anticorrupción y Rai que significa la asignación de frecuencias y el sistema de nombramiento de directores. Que en estos dos puntos el terreno está lejos de estar libre de obstáculos lo demuestran las afirmaciones de Alfano para las que el PDL ayudará al Gobierno con "obras y omisiones". Aquí, si las omisiones significaban no abordar la cuestión Rai, Bersani ya ha hecho saber que el Partido Demócrata no estaría de acuerdo.
Si porque pueden ser precisamente las cuestiones relativas al sistema de radiodifusión las más difíciles de resolver en una cumbre, que (no lo olvidemos) tendrá que fijar una especie de agenda para los próximos dos meses. Los cuales, como podemos ver, ya están viviendo una campaña electoral venenosa. El Partido Demócrata ha hecho saber que no es posible un aplazamiento en los temas relativos a Rai, y que sobre la gobernanza de la que había hablado el propio Monti, no dará pasos atrás. Porque, como decía Bersani, cuestionando implícitamente a la ministra Passera “en Rai la situación es peor que en Alitalia”.
En definitiva, lo de Pd y Pdl en la cumbre de esta noche no será una comparación fácil. A Monti le costará trabajo mantener unida a la mayoría impar. Pero también tiene una ventaja de su lado: tanto Alfano como Bersani saben que quien aparezca como alguien que quiere derribar un gobierno que ha logrado importantes resultados en pocos meses, lo pagaría todo en términos políticos, pero también electorales.
