Otro giro de la Casa Blanca. En una jugada que sorprendió a todos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, despidió al director del FBI, James Comey, quien investigaba la relación entre el personal presidencial y Rusia. El comunicado de prensa oficial explica la decisión con la necesidad de "recuperar la confianza en el organismo de seguridad más importante del país". Este día - continúa el texto - marca un nuevo comienzo para la joya de la corona de nuestros sistemas judiciales. La búsqueda de un nuevo director comenzará de inmediato".
Hace unos días Comey testificó ante la comisión del Congreso estadounidense sobre la posible relación entre el comité electoral que manejó la campaña de Trump y el gobierno de Moscú. El senador Ron Wyden calificó la decisión de "escandalosa" y los demócratas pidieron de inmediato que la investigación del Russiagate se confiara a un fiscal independiente.
Pero la Casa Blanca ha precisado que la destitución de Comey fue aconsejada por el ministro de Justicia, Jeff Sessions, quien cree que el director del FBI "debe ser alguien que siga fielmente las reglas y principios" del Departamento de Justicia, alguien que " dar el ejemplo correcto" a los que tienen que hacer cumplir la ley.
Unos minutos antes de que se anunciara el despido, el diputado de Sessions había publicado un memorando en el que afirmaba que no podía defender la forma en que Comey había manejado la investigación sobre los correos electrónicos de Hillary Clinton, que explotaron durante la campaña electoral y dañaron la credibilidad democrática de la candidata.
En esencia, la versión de la Casa Blanca es que el despido de Comey se debió a errores en la investigación del rival de Trump. Pero el momento plantea la sospecha de que la decisión está vinculada a la intensificación de las investigaciones sobre las posibles relaciones entre los hombres del presidente y Moscú. Comey, de 56 años, fue nominado en 2013 por Obama y su mandato expiraba en 2023.
