La La transición ecológica también es un problema social. En Europa, aproximadamente 20 millones de personas viven en un condición de pobreza en el transporte, como lo indica Transporte y medio ambiente (T&E), la organización independiente líder en Europa para la descarbonización del transporte. Se trata de ciudadanos adultos con ingresos bajos o medios-bajos que viven en zonas rurales. mal servido por transporte público, que dependen estructuralmente del coche privado para sus desplazamientos.
Esta dependencia los hace tales familias particularmente expuestas al aumento del coste del combustible, una tendencia que se intensificará con la ampliación del Sistema de Comercio de Emisiones de la UE (ETS2) al sector del transporte, prevista para 2027. La asequibilidad de la movilidad sostenible, en este contexto, no es solo una cuestión medioambiental, sino una urgencia social.
El arrendamiento social como herramienta de inclusión
Para afrontar este desafío, T&E propone una solución concreta: arrendamiento social. Es uno Fórmula de alquiler a largo plazo con condiciones favorables, diseñado para hacer que los coches eléctricos sean accesibles para las familias de bajos ingresos. Según un estudio realizado con el Öko-Institut, entre Alemania, Francia, España, Italia y Polonia –los cinco países que representan el 65% de la población de la UE– hasta tres millones de familias podría beneficiarse de este instrumento para 2032.
La medida, ya activa en Francia, prevé Cuotas mensuales entre 130 y 215 euros para vehículos eléctricos con un precio de lista inferior a 25 mil euros. El apoyo público juega un papel crucial para hacer sostenible el modelo, que pretende eliminar la barrera económica inicial para la adopción de coches de cero emisiones.
Esther Marchetti (T&E): “Así rompemos con la dependencia de los altos precios del combustible”
La alcance transformador del arrendamiento social está bien resumido en las palabras de Esther MarchettiGerente de Promoción del Transporte Limpio de T&E Italia:
“Para liberar a las familias de la dependencia de los automóviles de combustibles fósiles y de los costos cada vez mayores, necesitamos un Ayuda concreta para pasar a la electricidad. Los coches eléctricos siguen siendo demasiado caros incluso para quienes tienen ingresos medios, mientras que los incentivos a menudo acaban en manos de quienes no los necesitan. El leasing social puede cambiar las cosas: al eliminar la barrera del precio inicial, hace que los coches eléctricos sean asequibles accesible a millones de personas que, de otro modo, seguirían dependiendo de vehículos viejos, caros y contaminantes”.
El modelo, por tanto, no sólo democratiza el acceso a la movilidad sostenible, pero actúa como palanca de equidad social, contrarrestando un mecanismo regresivo que penaliza a quienes tienen menos capacidad para invertir en tecnologías limpias.
Un canal prioritario en los Planes Sociales para el Clima
Para transformar el arrendamiento social de una propuesta a una medida estructural, será esencial anclarlo a Planes sociales para el clima que cada Estado miembro deberá presentar a la Comisión Europea antes del 30 de junio de 2025. Estos planes definirán el uso de la Fondo Social para el Clima (CSF), un instrumento financiado en gran medida por los ingresos del ETS2 y operativo entre 2026 y 2032.
T&E estima que en los cinco principales países de la Unión El FSC puede poner a disposición 16 millones de euros para ser destinados al arrendamiento social. Durante el primer año de funcionamiento del fondo, los recursos disponibles ascenderán a aproximadamente 4 millones, una suma insuficiente, sin embargo, para afrontar eficazmente la emergencia.
Anticipar recursos para evitar emergencias
Para prevenir el grupos más vulnerables Se verán afectados por los aumentos de precios de los combustibles previstos a partir de 2027, propone T&E recursos avanzados. La idea es permitir a los Estados miembros acceder a una parte de los ingresos futuros del ETS2025 ya en 2, posiblemente en forma de préstamos garantizados.
El objetivo es Iniciar rápidamente programas de apoyo social y la descarbonización del transporte, dando una respuesta concreta y preventiva a las presiones inflacionistas que afectarán al sector del automóvil. También en este caso, el leasing social representa una medida con un doble valor: mitigación social e impulso a la transición verde.
Un nuevo mercado para los vehículos eléctricos europeos
El arrendamiento social también podría desencadenar Dinámica positiva también en el sector industrial. Según estimaciones de T&E, para 2032 los coches eléctricos adquiridos mediante esta fórmula podrían representar 12% del parque eléctrico europeo. En algunas zonas rurales, la medida cubriría hasta el 27% de los hogares que actualmente dependen de los coches con motor de combustión.
Si los gobiernos europeos deciden priorizar los vehículos producidos en el continente, el programa también podría fortalecer la industria automovilística europea, estimulando la demanda en un segmento actualmente desatendido: el de los coches eléctricos asequibles.
Para que el arrendamiento social se convierta en una herramienta sistémica, T&E propone la creación de un Plataforma europea para coches eléctricos asequibles, previsto en las futuras directrices del Pacto Industrial Limpio. Esta ventanilla única facilitaría la satisfacción de la demanda pública, representada por los Estados miembros, y la oferta de la industria del automóvil, permitiendo negociar condiciones más ventajosas para los programas nacionales.
La coordinación supranacional haría más eficiente el uso de los recursos y más rápido el despliegue a gran escala de la medida.
Movilidad sostenible: una cuestión de justicia
El arrendamiento social, si se implementa con coherencia y visión, representa una de las respuestas más concretas e inclusivas al desafío de la justicia climática. Pero eso solo no es suficiente. Para abordar estructuralmente la pobreza del transporte, será necesario acompañar esta medida con el fortalecimiento del transporte público, incentivos a la movilidad activa, programas de desguace e inversiones en infraestructura de recarga.
En última instancia, lo que está en juego es la credibilidad de la transición ecológica europea. Hacer que la movilidad eléctrica sea accesible a las familias con bajos ingresos no es sólo un acto de justicia social, sino una condición necesaria para el éxito de todo el proyecto climático de la Unión.
