Hay algunos signos positivos. En Italia, según datos de Istat publicados esta mañana, “el sector manufacturero ha mostrado ligeras mejoras mientras que los hogares han incrementado sus ahorros. Los precios al consumidor han comenzado a subir nuevamente después de siete meses. Además, la revisión del PIB en el segundo trimestre provocó una corrección al alza de la variación cíclica de las inversiones fijas brutas, que se situó en el +0,2% (frente al -0,3% de la estimación anterior)”.
Sin embargo, “los datos más recientes sobre la economía italiana dibujan un escenario de persistente debilidad en los niveles de actividad económica”. El Instituto explica que el llamado índice anticipatorio compuesto de economía “marca la octava variación negativa consecutiva en el último mes. En septiembre, el clima de confianza del consumidor marcó la segunda caída consecutiva”.
Y es que, según la nota del Instituto de Estadística, si "las expectativas de las empresas han mejorado", no superan los "niveles de junio pasado". Todo ello en un contexto internacional donde “continúa la fase de desaceleración del comercio mundial y de ralentización de la actividad económica en la zona euro”.
