El gobernador de Puglia Michele Emiliano dice que el gas es la fuente de energía más adecuada para Ilva en Tarento. Luego, sin embargo, cuestiona la llegada del gasoducto Tap en un punto preciso de su región. El fiscal de Lecce reabre la investigación sobre las autorizaciones aguas arriba de las obras de la infraestructura que trae gas desde el Mar Caspio y la fuente de energía más consumida en Italia vuelve al centro del debate político y económico. En parte estaba previsto, dado que los primeros actores están llenos de polémicas y rencillas, que apelaciones y mesas técnicas han marcado los últimos meses. Sin embargo, los italianos necesitan infraestructuras fuertes para reducir la dependencia de países extranjeros, la certeza de no quedarse en el frío y en la oscuridad, de industrias que no contaminan.
El caso de la descarbonización de la nueva llva y –como dice Emiliano el uso de gas para el funcionamiento de la planta– se convierte así en el espejo de las polémicas. El gobernador de Apulia criticó una vez más al ministro Calenda, según el cual no se puede producir acero sin carbón. Pero Calenda es uno de los mayores partidarios de la llegada del Tap a Melendugno en la Puglia de Emiliano. Hay que perderse en este rebote de pros y contras. Con el riesgo cada vez más palpable de destrozar proyectos y compromisos internacionales por miles de millones de euros. Sobre la reputación italiana entonces…
Los sindicatos tienen posiciones claras sobre la nueva Ilva y las necesidades energéticas y están a favor del consumo de gas. En la conferencia de la CGIL de ayer ven al gas como el combustible que llevará a Italia a un mayor uso de las energías renovables. Snam, Hera, Terna, A2A, Consorzio Tap en una suerte de pacto solidario han echado una mano a los interlocutores sociales. El secretario de la CGIL, Vincenzo Colla, ha puesto sobre la mesa el modelo energético ideal, aquel que repercute en la calidad del trabajo y de los negocios. Lo que puede acompañar a la recuperación económica.
El análisis gremial premia a las empresas que han hecho innovación consiguiendo mantenerse e impulsar el mercado atravesado por la crisis. Con el consentimiento de la gran industria energética, por lo tanto, pleno apoyo a la Cop 21 (conferencia de la ONU sobre el cambio climático 2015 en París) y Sen (estrategia energética nacional). También existe la certeza de que la descarbonización tiene mayor valor en el Sur, en áreas donde hay que tener cuidado con la estabilidad laboral de las empresas que tendrán que reconvertirse y reestructurar trucos. Se discutirá durante la campaña electoral (Ilva independientemente), neto de la necesidad de tener más fuentes de energía para los próximos 30-50 años. El único eje sobre el que gira nuestro mundo energético, por ahora, es un megaducto que cruza el Adriático y en dos años puede llevar a Italia 10 millones de metros cúbicos de gas para 7 millones de familias y no pocas empresas. Ilva de Tarento incluida, esperamos, con ánimos más tranquilos y una reputación recuperada.
