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El cultivo sin suelo: un remedio para el medio ambiente

En un mundo cada vez más superpoblado y sujeto al cambio climático, repensar la agricultura de forma sostenible se convierte en una necesidad. Una alternativa válida es la agricultura sin suelo, reduciendo así el consumo de agua y energía.Una opción sostenible utilizada con éxito en Italia por la Cooperativa Sant'Orsola di Sant'Orsola Terme y Gandini Antonio Società Agricola para la producción de tomates, fresas, bayas,

El cultivo sin suelo: un remedio para el medio ambiente

Con una población en rápido aumento y los desafíos ambientales que enfrentamos, es necesario aumentar la productividad agrícola. Según estimaciones de la ONU en el informe "The World Population Prospects 2019: Highlights" la población mundial alcanzará en 2050, 9,7 millones de personas (de los 6,7 millones actuales) y este aumento requerirá un aumento de la producción del 70%, según cálculos de la FAO.

Además de la escasez de recursos disponibles, la agricultura tendrá que hacer frente a la cambio climático. Por ello, será necesario transformar el sector agrícola, repensarlo en clave sostenible, ya que es una de las principales fuentes de contaminación atmosférica. Por tanto, no se trata sólo de aumentar la cantidad de alimentos, sino de producir alimentos más sanos, nutritivos y sostenibles en términos de calidad.

Una alternativa válida es laagricultura sin suelo, que se diferencia de los métodos tradicionales por la ausencia de terrenos agrícolas. Esta técnica implica el uso de un sustrato de anclaje alternativo que puede ser tanto mineral como orgánico. El primer grupo incluye lana de roca, arcilla y perlita que, a diferencia de la lana orgánica, no desarrollan actividad microbiana. Por esta razón requieren un control y manejo continuo ya que los cambios en las condiciones químicas son muy repentinos. Otros tipos de minerales son la piedra pómez, la vermiculita y la toba pero que tienen la capacidad de absorber y liberar nutrientes.

Mientras que los sustratos orgánicos, como la fibra de coco y la cascarilla de arroz, están involucrados en los procesos de nutrición, gracias a su alta retención de agua y alto efecto amortiguador. Los cambios en las condiciones químicas no son bruscos como en los materiales minerales y, por tanto, no requieren un control y manejo constante de la fertilización y el riego.

Dependiendo del sustrato utilizado, el suministro de agua y minerales puede cambiar. Se pueden distinguir sistemas de lazo abierto e sistemas de circuito cerrado. Los primeros son más utilizados ya que la solución nutritiva no se recupera tras su administración al cultivo. Sin embargo, en los últimos años, estos sistemas han sido cuestionados ya que implican un alto desperdicio de agua y nutrientes. Por el contrario, en el sistema de circuito cerrado se recupera y reutiliza la solución nutritiva, de manera de tener una mayor eficiencia en el uso de agua y fertilizantes. Esto se traduce en un menor consumo y, por lo tanto, un menor impacto en el medio ambiente, por otro lado implica mayores costos ya que requiere mucha atención no solo en el control nutricional, sino sobre todo por el riesgo de propagación de enfermedades.

I ventajas del cultivo sin suelo son innumerables: un mayor rendimiento por metro cuadrado, una mejor calidad y una reducción sustancial del consumo de agua y energía. Sin embargo, este tipo de cultivo requiere una alta inversión inicial y una gran habilidad por parte del agricultor. Una solución que no solo es útil para el medio ambiente, sino que da la posibilidad de cultivar donde el suelo no es apto para el cultivo (contaminado o con malas características físico-químicas).

Un método de cultivo que el Cooperativa Sant'Orsola de Sant'Orsola Terme, en la provincia de Trento, lo utiliza desde antes de la década de 2000. La Cooperativa se especializa en la producción de frutas pequeñas: moras, frambuesas, arándanos, cerezas, fresas y más.

En lugar de tierra, utilizan macetas o bandejas que contienen un sustrato orgánico, en turba o fibra de coco. De esta forma, la planta crece sin sufrir obstáculos relacionados con la variabilidad del suelo, es posible reducir el uso de agua y, además, tener fruta fresca todo el año sin tener que respetar la estacionalidad. Una ventaja también para los agricultores, dado que este tipo de cultivo facilita el proceso de recolección y reduce los tiempos de trabajo.

La Cooperativa de Trento no es la única que utiliza esta técnica. También ahí Sociedad Agraria Gandini Antonio (adherente OP Valleverde), en la zona de Mantua. Inspirado por un viaje a Holanda a principios de la década de 90, el fundador adoptó el cultivo sin suelo en Italia, que no estaba muy extendido en ese momento. El protagonista de la empresa es el tomate, en todas sus salsas: Costoluto, Datterino, Cuore di Bue, Mini-Plum y Ciliegino.

Otra ventaja para esta cooperativa es la posibilidad de producir tomates que también puedan ser consumidos por personas alérgicas o intolerantes al níquel, dado que el sustrato utilizado es libre de níquel.

Esta es una prueba de que calidad y sostenibilidad pueden ir de la mano. Es necesario orientar las elecciones alimentarias hacia soluciones más sostenibles, especialmente para las generaciones futuras.

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