Después de las fuerzas del orden y las del poder judicial, ahora son las fuerzas de la economía las que están dejando fuera de juego a los independentistas de Cataluña. Bancos e industrias abandonan la región para evitar las repercusiones de la incertidumbre política del choque entre Barcelona y Madrid y trasladan sus sedes a otros lugares.
El primero en trasladar su sede a Alicante fue Banca Sabadell, seguido de empresas de la talla de Gas Natural (la primera -como dice su eslogan- en llevar gas a Barcelona) y Caixa, el cuarto banco español: todos se irán de Cataluña.
Pero el golpe fuerte lo ha dado hoy el Gobierno de Rajoy que ha aprobado a toda prisa un decreto que facilita y simplifica el éxodo de empresas de Cataluña: bastará una resolución de los consejos de administración para trasladar el domicilio social fuera de Barcelona.
Los efectos de la crisis económica también están dividiendo a los independentistas y no es casualidad que el consejero de Industria catalán haya lanzado un llamamiento a su propio Gobierno regional para frenar la carrera secesionista que, salvo nuevas prohibiciones de los jueces, puede tener su punto álgido en Martes en la tarde
