El destitución del profesor Roberto Battiston de la dirección de la Agencia Espacial Italiana es un acto gravísimo que transmite, por parte de las fuerzas políticas que hoy expresan el gobierno del país, un mensaje preocupante e inaceptable para quienes en Italia se dedican al mundo de la investigación y la producción de conocimiento: las bases del desarrollo contemporáneo . Hay al menos tres razones que nos llevan a juzgar tal decisión como totalmente deplorable.
Primero. La figura de Roberto Battiston. Un científico que ilustró a nivel internacional el alto nivel que caracteriza el mundo de la investigación italiana. La empresa científica de Battiston, nutrida en la prestigiosa Universidad de Trento, se estableció en Europa, Estados Unidos, Japón y, más recientemente, China, los lugares más avanzados de la investigación aeroespacial, y se inspiró no solo en los valores profundos que guían los intentos dedicados a la ampliación del conocimiento del Universo, a la conciencia de que las tecnologías avanzadas que se aplican en el plano espacial pueden tener repercusiones formidables en el sistema productivo y en la gobernanza del medio ambiente. La decisión de confiarle la dirección de ASI se basó en el mérito científico y en su capacidad para traducir los descubrimientos de la investigación en tecnologías innovadoras en beneficio del crecimiento económico y social. Dejar de lado un recurso tan preciado no tiene por qué.
Segundo. El ASI. La Agencia Espacial Italiana fue creada en 1988 por el inolvidable Ministro de Investigación Antonio Ruberti y ha llevado a cabo a lo largo del tiempo una importante y reconocida acción de coordinación de actividades de investigación sobre el conocimiento del Universo y sobre la experimentación de nuevas tecnologías espaciales. Gracias al liderazgo de Battiston, esta estructura cumplió su papel en las estrategias de desarrollo del país. Durante la presidencia del científico trentino, la Agencia vio aumentar su presupuesto y, en general, los recursos destinados al sector. Las elecciones de Battiston han permitido tanto preservar y actualizar la excelencia italiana en actividades más específicamente espaciales, como acompañar a nuestro sector industrial en la transición que ahora se ha vuelto indispensable para aprovechar las oportunidades vinculadas a la creciente afirmación de la economía espacial.
Además, todo esto ha contribuido a fortalecer uno de los activos reales con los que Italia puede contar, a saber, una comunidad de investigadores, incluidos muchos jóvenes, que garantiza la calidad científica en el sector aeroespacial nacional, facilitando su legítima ubicación en el contexto global.
ASI es un organismo público de investigación y no una agencia gubernamental. La decisión - injustificada desde el punto de vista del mérito - de sustituir la reconocida guía científica de esta comunidad investigadora, por el nombramiento de un alto cargo militar, no ofrece razones y garantías para dar continuidad al preciado trabajo y compromiso científico de esta institución y muchas otras relacionadas con ella. Y, sobre todo, constituye una peligrosa advertencia para todo el mundo de la investigación italiana, que con razón hace de la autonomía científica su bandera indispensable.
Tercero. La elección hecha cuestiona fuertemente el valor estratégico que, en los últimos años, el espacio ha demostrado que puede asumir las políticas de desarrollo del país y sus territorios. El espacio es un reservorio inagotable de tecnologías y aplicaciones innovadoras, susceptibles de ser utilizadas, por un lado, para aumentar la competitividad de nuestras empresas en diversos sectores del sistema productivo (por ejemplo, automoción, electrónica, cadena de suministro ligada a las ciencias de la vida, agro -alimentos, e incluso textiles y moda) y, por otro, abordar los temas ambientales, climáticos y de desastres naturales en términos modernos. Sin mencionar que, nuevamente, el espacio constituye un gran depósito de datos e información capaz de satisfacer una demanda cada vez mayor de seguridad económica y social.
En esencia, en los últimos años ha determinado la transición de la industria espacial a la economía espacial, en el que el valor que reside en los resultados de la investigación espacial encuentra nuevas y diferentes aplicaciones en diversos sectores de la economía y la sociedad, dando vida a un modelo productivo renovado que ve también capitales privados interesados en coinvertir en programas de investigación muchas veces onerosos y horizonte temporal medio-largo. Para acompañar esta transición de carácter estratégico, en 2014 la Presidencia del Consejo de Ministros puso en marcha la Sala de Control de una política nacional del Espacio. Además de la ASI, los Ministerios implicados en el desarrollo y uso de los sistemas en órbita, las asociaciones industriales del sector, algunas Instituciones de Investigación relevantes y, por primera vez, las Administraciones locales fueron convocadas a participar en este órgano informal. a través de una representación de la Conferencia de las Regiones. El ASI ha sido un eje fundamental de la actividad de la Cabina, contribuyendo de manera decisiva a la realización del Plan Nacional para la “Economía Espacial”, al que contribuyen recursos públicos centrales, autonómicos y privados. Se han delineado tres macroiniciativas a nivel nacional, en convenio con ASI, con la importante participación de 13 regiones, en tres áreas estratégicas diferentes: i) Sistemas de Telecomunicaciones Satelitales, ii) Sistemas de Observación de la Tierra y iii) Sistemas de Exploración Espacial. La decisión de promover la cooperación entre instituciones y la puesta en común de recursos fue el factor decisivo para el nacimiento de un Plan de Economía Espacial del que, el pasado mes de junio, ASI publicó la primera licitación de un sistema institucional de telecomunicaciones por satélite, poniendo a disposición casi mil millones en nuevos recursos, la mitad de los cuales aportados por las empresas privadas involucradas.
Por parte de Europa, el camino así trazado en nuestro país es visto como un modelo. Nos preguntamos qué será de todo lo construido en los últimos años, si demuestra que el mundo de la investigación y las personas que forman su alma son tenidos en tan poca consideración. Lamentablemente, pensándolo bien, debemos concluir que aquí también queremos desechar la Ciencia.

..desechado por un profesor de física (entendido como educación) ..procedente de la llamada Italia "evolucionada". ¿Es el caso de volver a considerar o un ciudadano romano o un bárbaro?