comparte

El crimen cambia y la mafia burguesa avanza

Nuevo grito de alarma del Fiscal Antimafia Federico Cafiero de Raho - En Italia el crimen vale 30 mil millones de dólares y hoy se intenta aprovechar las oportunidades que ofrece la pandemia

El crimen cambia y la mafia burguesa avanza

La nueva advertencia reciente lanzada por Federico Cafiero de Raho, Fiscal Nacional Antimafia y Antiterrorista, durante la reciente conferencia organizada por la sede del Banco de Italia en Milán y por la Asociación Nacional para el Estudio de los Problemas de Crédito, en relación con la cada vez mayor infiltración del crimen también organizada en la economía legal y las oportunidades que le ofrece la difusión de Pandemia de COVID-19.

La cifra de partida es el tamaño del mercado del crimen organizado que puede estimarse, según estimaciones de la agencia de Naciones Unidas UNODOC -Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito-, en torno a 500 mil millones de dólares en todo el mundo, 30 de los cuales en Italia, cifras que dan una buena idea de la omnipresencia de esta patología. Cifras, que justifican también el llamamiento de la propia Agencia a nuestro país a no bajar la guardia ante las organizaciones mafiosas italianas: de la Cosa Nostra a la 'Ndrangheta, de la Camorra a las mafias de Apulia.

Cafiero de Raho, en su análisis parte de la mutación genética de las mafias, subrayando que “originalmente las mafias recurrieron a métodos violentos para controlar los territorios; con el tiempo han asumido, también siguiendo la respuesta represiva del Estado, una fisonomía diferente, que camufla sus características originales. Las mafias, hoy, tejen relaciones de poder, gestionar el negocio interfiriendo en el mercado e influyendo en su desarrollo; crear un sistema complejo, en el que la estructura militar (en sentido impropio, refiriéndose a los mafiosos obreros) es casi servil frente a la económico-empresarial, integrada no sólo por empresarios coludidos, sino también por contadores, abogados, profesionales, quienes lo apoyan, lo facilitan, lo aconsejan”. 

Con esta imagen ciertamente no es difícil aceptar su definición de "burguesía mafiosa"constituido en última instancia por una esfera de personas culturalmente estructuradas, profesionalmente preparadas, aparentemente insertas en la vía legal. En realidad, de esta forma, “se integra la pantalla protectora de las mafias y su cobertura, constituyendo la interfaz tranquilizadora, que permite la infiltración invisible de la economía legal y la sociedad civil”. En última instancia, ahora estamos en lo que se puede definir más correctamente "mafia empresarial que mafia territorial".

Y en apoyo de esta observación, la Fiscalía cita algunos ejemplos significativos: desde el embargo de hace un año, por más de doscientos millones de euros, practicado contra empresarios vinculados a las bandas de la 'Ndrangheta con una riqueza inmobiliaria y una galaxia de empresas, con las que operaban en la economía legal como otros sujetos económicos; a la operación "manos a la obra" desarrollada el pasado mes de mayo por la Guardia di Finanza con 91 detenciones entre Palermo y Milán y la implicación de sujetos con raíces y grandes negocios en Milán, donde la mafia garantizaba enormes flujos de dinero para ser lavado también gracias a la complicidad de un contable milanés; y, por último, a las tres empresas de Milán y una de Vimercate, objeto de un embargo preventivo de emergencia el mes pasado, ya que según el auto de acusación, presuntamente gestionaban una compleja actividad de blanqueo de dinero procedente de ganancias ilícitas.

Es por ello que, a la luz de estas consideraciones y ejemplos, la crisis económica generada por la Sin duda, el Covid-19 ofrece nuevas oportunidades a los grupos criminales y las mafias, que necesitan invertir la abundante liquidez que tienen. “Los sectores son aquellos en los que las mafias se han especializado por las oportunidades determinadas por emergencias pasadas, como las empresas de servicios múltiples (comedores, limpieza, desinfección), la intermediación laboral, la cadena del ciclo de los residuos, las empresas constructoras; pero también los que se presentan particularmente lucrativos, como el comercio de equipos de protección personal, así como el negocio del turismo, bares, restaurantes, hoteles”.

Cafiero de Raho habla, pues, abiertamente de una pluralidad de “mundos intermedios” csobre "relaciones simbióticas entre actores públicos, empresarios, operadores económicos y financieros, profesionales, actores criminales". Ya no se utilizan las herramientas de la violencia y la intimidación para infiltrar la economía legal, sino las “de corrupción o conveniencia, a través de la oferta de servicios ilegales, como las facturas falsas, que constituyen el medio de acercamiento y, por tanto, de agregación de negocios sanos en dificultad momentánea”.

¿Qué hacer entonces? Cafiero de Raho, en primer lugar, recuerda la Convención de Palermo de las Naciones Unidas de 2000 contra la delincuencia organizada transnacional y el otro de Mérida, también de las Naciones Unidas, que entró en vigor en 2005 contra la corrupción, que sentó las bases concretas para un fortalecimiento de la cooperación judicial internacional y de las fuerzas de policía .

Un punto de partida sin duda importante y que también será eficaz en el futuro en la lucha contra el crimen organizado que no duda en utilizar sin escrúpulos nuevos modos de funcionamiento, como los que ofrecen las monedas digitales. Otro ámbito, en el que será fundamental dar sustancia con los medios adecuados a proyectos ambiciosos y desafiantes, como el establecimiento de una Unidad Europea de Inteligencia Financiera (una UIF con sede en Europa) y un organismo de supervisión europeo gestionado por EBA - Autoridad Bancaria Europea . 

Pasos decisivos, según Cafiero de Raho, para "superar la fase de desarmonía que aún existe entre los sistemas normativos hasta el punto de tener que se habla más de paraísos regulatorios que de paraísos fiscales” y asegurar el sano desarrollo socioeconómico de nuestras democracias.

Revisión