En Bruselas, todo rastro de José Manuel Barroso. El número uno de la Comisión Europea se fue de vacaciones a principios de agosto y recién volverá a la fría Bélgica a principios de septiembre. Misma relajación también para Olli Rehn,, Comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la Unión Europea. Sin embargo, hay al menos alguna noticia del finlandés: parece estar siguiendo la crisis desde casa, dejando las declaraciones vinculantes a los portavoces.
No hay nada irregular en las vacaciones de los dos políticos, pero es innegable que el difícil momento ligado a la situación en Grecia y España ha llevado a la mayoría de los líderes europeos a tomar decisiones diferentes. Sólo una opción, realmente: trabajar. Los mismos funcionarios de la Comisión Europea han tenido más pudor que su presidente, organizando las vacaciones en turnos de relojería que garantizaban la actividad durante todo el mes de agosto. En definitiva, el motor de la administración se ha mantenido en marcha. Incluso si nadie estaba detrás del volante.
