La economía de Argentina ha comenzado a cosechar los beneficios de la liberalización del mercado y las medidas de estabilización macroeconómica del gobierno en los últimos dos años. Según datos oficiales preliminares reportados por el Departamento de Estudios e Investigaciones Intesa Sanpaolo, el año pasado el PIB aumentó 2,9% en términos reales, luego de haber disminuido 2,2% en 2016. Y ahora las estimaciones de consenso más recientes indican para Argentina un crecimiento del PIB de 3,4%. este año y 2,8% en 2019.
En Colombia, a partir de 2015 la dinámica del PIB se desaceleró, afectada por la caída de los precios de los hidrocarburos y otras materias primas. El alza del costo del dinero también pesó sobre la demanda interna (en el bienio 2015-16 la tasa de referencia pasó de 4,5% a 7,5%) con el objetivo de contrarrestar las presiones inflacionarias por la fuerte depreciación del tipo de cambio. Según datos preliminares deoficina de estadística del DANE, en 2017 el crecimiento del PIB fue del 1,8%, una nueva desaceleración frente al 2% registrado doce meses antes.
La situación es diferente en México: el país atraviesa una etapa de gran incertidumbre política determinada por las negociaciones para la revisión del TLCAN y por las elecciones previstas para julio próximo. En 2017, el crecimiento del PIB se desaceleró del 2,9 % al 2,1 %. Por el lado de la demanda, la desaceleración de la economía refleja la contracción de las inversiones (-1,3%), las cuales se vieron afectadas por la incertidumbre sobre las relaciones económicas con Estados Unidos. El consumo de los hogares creció un 3,1 % (frente al +3,7 % de 2016), mientras que las exportaciones se aceleraron (+4,4 %).
Los pronósticos de consenso más recientes y la Actualización de Perspectivas de la Economía Mundial del FMI de enero de 2018 estiman que el crecimiento del PIB de México se acelerará a 2,3% en 2018 y 3% en 2019: estos pronósticos sustentan una revisión del TLCAN que no penaliza excesivamente las actividades exportadoras mexicanas y una consecuente recuperación de inversiones.
La persistencia de las presiones inflacionarias y la presión del gobierno argentino por una política monetaria más de apoyo al crecimiento económico llevaron en diciembre pasado a la Banco central elevar la meta de inflación para 2018 al 15% (del 8-12% anterior) y la de 2019 al 10% (del 3,5-6,5%). En 2017, para contrarrestar las presiones inflacionarias, la tasa de referencia se elevó de 24,75 a 28,75%; en las primeras semanas de este año, sin embargo, luego de la revisión de la meta de inflación, el Banco Central realizó dos recortes en la tasa de referencia para llevarla a 27,25%.
Se esperan nuevas acciones de flexibilización en los próximos meses, esperándose que la tasa de referencia se ubique en torno al 21% a fines de 2018. En Colombia, la tasa tendencial de inflación, desde el máximo de 9% alcanzado en julio de 2016, se redujo a 3,7% en enero de 2018, volviendo al rango objetivo de 3% +/- 1%. Según el Banco Central, la estabilización del tipo de cambio y el moderado crecimiento económico mantendrán la inflación dentro del rango meta también en 2018: la tasa de referencia bajó de 7,75% a fines de 2016 a 4,5% en el último recorte decidido en febrero 2018.
Y la mejora de la actividad económica y los riesgos al alza para la inflación hacen improbables nuevas medidas de relajación. En México la tasa anual de inflación pasó de 3,4% a 6,8% en diciembre pasado, la subyacente subió a 4,9% desde el 3,4% anterior. Se espera que las presiones inflacionarias disminuyan gradualmente en 2018, con la tasa de tendencia esperada para fines de 2018 en torno al 4%, el límite superior del rango meta del Banco central (3% +/-1%): en dos años la tasa de política ha pasado de 3% a fines de 2015 a 7,5% en febrero de 2018. Según los analistas, con tasas reales ahora positivas y se espera que la inflación frene la tendencia alcista el ciclo está llegando a su fin. El pronóstico de consenso más reciente prevé que el Banco Central permanezca sin cambios durante todo el año, para luego comenzar una fase de relajación en 2019 (tasa en 6,75% a fines del próximo año, desde 7,50% a fines de 2018).
En 2016, el déficit público primario de Argentina como una proporción del 4,6 % con respecto al PIB no alcanzó su objetivo del 4,8 %; el año pasado, el gobierno fijó una meta de déficit primario de 4,2%. La deuda pública, en relación con el PIB, ha aumentado 5 puntos en los últimos 15 años, alcanzando el 51% en 2016, donde cerca del 70% de esta deuda es en efectivo. En 2017, el saldo presupuestario del estado objetivo registró un déficit como proporción del PIB del 4,7 %, sustancialmente sin cambios en comparación con los doce meses anteriores, mientras que el total aumentó al 6,9 %, desde el 6,5 % en 2016.
Para 2018, el Gobierno ha indicado un objetivo de déficit primario del 3,2 % del PIB, mientras que el requerimiento financiero general se prevé en un 5 %: se espera que el índice de deuda pública aumente del 52,8 % en 2017 al 55,8 %. En 2017, el empeoramiento de la balanza comercial, sumado a los mayores pagos por remuneración del capital invertido en el país, llevó a una sustancial ampliación del déficit corriente de la balanza de pagos, estimado el pasado mes de diciembre en unos 22 millones de dólares (3,7 % del PIB) de 14,7 millones (2,7% del PIB).
En el mismo período, las reservas de divisas ascendieron a 50,1 millones (para un coeficiente de cobertura de reservas de 0,74) y la deuda externa fue de aproximadamente 160 millones (31% del PIB); la relación deuda externa/PIB aumentó del 28,3% al 36,2% del PIB. En Colombia, el peso de los ingresos por hidrocarburos ha pasado de casi un 20% del total a alrededor del 2%: el año pasado la relación déficit/PIB pasó del 3% al 3,2%. Al mismo tiempo, la ratio de deuda pública se redujo aún más, del 50,2 % al 48,5 %. Además, el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos se redujo de 12,4 millones a 8,4 millones (2,7% del PIB): este resultado refleja principalmente la reducción del déficit comercial.
El año pasado, la caída de la IED (del 4,8% al 3,2% del PBI) y de la inversión extranjera de cartera (del 3,2% al 1,9% del PBI) resultó en una contracción de la cuenta financiera excedentaria. A finales de 2017, las reservas de divisas ascendían a 45,4 millones, frente a un requerimiento financiero en 2018 estimado en 37,9 millones, para un coeficiente de cobertura de reservas de 1,2. La deuda externa al cierre de 2017 ascendía al 48,5% del PIB, de la cual casi 2/3 en manos del sector público.
En México, según datos preliminares, en el conjunto de 2017 el déficit comercial disminuyó de 13,1 millones a 10,9 millones, mientras que el actual se situó en torno a los 20 millones (1,7% del PIB). A finales de 2017, las reservas de divisas ascendían a 164,8 168,7 millones de euros, frente a los 2018 130 millones de euros, frente a una necesidad de financiación externa estimada para 1,27 de 531 46,5 millones de euros (coeficiente de cobertura de reservas de 39,6). En septiembre pasado, México tenía una posición financiera internacional neta de XNUMX mil millones (XNUMX% del PIB), donde la relación deuda externa/PIB, igual a XNUMX%, estaba entre las más altas de América Latina.
En Argentina, los avances en el camino de las reformas y el ajuste de los desequilibrios macroeconómicos llevaron a las calificadoras a realizar nuevas revisiones al alza de su evaluación de la deuda soberana en la moneda del país: el pasado mes de octubre S&P elevó su rating de B a B+, Moody's ( de B3 a B2) y Fitch (rating B con perspectiva de estable a positiva) hicieron lo propio en noviembre.
Las tres principales agencias calificadoras consideran que la deuda soberana en moneda extranjera de Colombia es una inversión no especulativa, sin embargo, en diciembre pasado, S&P rebajó su calificación de BBB a BBB-, mientras que Fitch y Moody's no han cambiado sus calificaciones en los últimos años (BBB y Baa2 respectivamente). La deuda soberana en moneda mexicana es una inversión no especulativa (calificada BBB+ por Fitch y S&P, A3 por Moody's), mientras que a mediados del año pasado S&P y Fitch eliminaron la Perspectiva Negativa de la calificación.
