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Inteligencia artificial: ¿qué podemos aprender del precedente de la telefonía móvil en Europa? ¿Nos dirigimos hacia una verdadera soberanía tecnológica o simplemente hacia una dependencia mejor organizada?

Europa lleva tiempo contando con excelentes regulaciones sobre inteligencia artificial, como el RGPD y la Ley de IA, pero ha descuidado el desarrollo de su propia capacidad de producción en este campo. El 3 de junio de 2026, Bruselas adoptó por primera vez medidas que van más allá de la regulación y buscan impulsar su propia capacidad industrial. Pero, ¿qué significa esto?

Inteligencia artificial: ¿qué podemos aprender del precedente de la telefonía móvil en Europa? ¿Nos dirigimos hacia una verdadera soberanía tecnológica o simplemente hacia una dependencia mejor organizada?

El Europa ha construido excelentes reglas sobre inteligencia artificial con el tiempo, como la GDPR y lasLey de IApero descuidó construir el capacidad de producir su propia IAEl resultado es que regula tecnologías que no controla, en infraestructuras que no le pertenecen, con herramientas de desarrollo que se deciden en otros lugares. Esta dependencia no se limita a los procesadores: afecta a todo el sistema de producción de IA.Desde el diseño de chips hasta las herramientas para programar, desde las plataformas en la nube hasta los modelos de lenguaje. Quien controle estas capas, en última instancia, controlará también las condiciones bajo las cuales las instituciones, las empresas y los ciudadanos europeos podrán acceder a la inteligencia artificial en las próximas décadas.

La historia ofrece un precedente instructivo: en la década de 1990, Europa lideró el mundo en telefonía móvil, con la Estándar GSM adoptado en todas partes. Luego, en la transición a la tercera generación (3G), acordó incorporar a su estándar elementos diseñados por una empresa estadounidense, el Qualcomm, que poseía los derechos de propiedad intelectual de algoritmos clave. El resultado fue que por cada teléfono 3G vendido en el mundo, incluidos los producidos por Nokia, Ericsson e SiemensLas regalías se pagaban a la empresa estadounidense. Qualcomm no fabricaba teléfonos: cobraba derechos sobre los estándares de otros.

En inteligencia artificial, el mecanismo es el mismo, pero el alcance es mayor: no se trata de un solo algoritmo, sino de toda la cadena de herramientas necesarias para desarrollar sistemas de IA. Y a diferencia de los dispositivos móviles, esta vez Europa ni siquiera fabrica los dispositivos finales. Junio ​​3 2026Por primera vez, la Comisión Europea ha adoptado medidas que van más allá de la regulación y buscan desarrollar su propia capacidad industrial.

Se trata de un cambio significativo. Sin embargo, los métodos de implementación, la magnitud de los recursos, la gobernanza y la priorización del hardware y el software determinarán el éxito de este esfuerzo. soberanía real o una dependencia mejor organizada.

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El texto publicado es el tercero de una serie de análisis dedicados a la Inteligencia Artificial y la soberanía tecnológica por Franco Bernabé, Presidente de TechVisory, que FIRSTonline presenta semanalmente por cortesía del autor y el Revista de IA.

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