Cuatro años después del pico de la crisis económica y financiera mundial, caracterizada por una drástica caída de los salarios, Estados Unidos vuelve a ser atractivo para las empresas manufactureras. Este cambio fue reconocido por el propio presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien sostiene que tras la cura adelgazante sufrida, los Estados se están volviendo más competitivos que la propia China.
Según una investigación de Boston Consulting Group, de una muestra de 106 empresas con una facturación de más de 10 millones de dólares, el 48% planea o está considerando trasladar la producción de la República Popular a los Estados Unidos. “Los números vuelven a favor de los Estados Unidos, cuya fabricación está convenientemente ubicada para la venta de productos dentro del país y en mercados extranjeros clave”, dijo Harold Sirkin, socio principal de BCG. “Esta tendencia, que ya existe, comenzará a acelerarse en 2015”.
Entre los que se han mudado están Terex (maquinaria de construcción) y Agco (maquinaria agrícola). General Electric y Caterpillar no reducirán su presencia en China, pero aumentarán el número de sus plantas en suelo estadounidense. Seis semanas después de la votación presidencial, ambos candidatos han tomado posiciones firmes sobre China. Obama ha llevado a Beijing ante la OMC por los subsidios ilegales a la industria automotriz china, mientras que el candidato republicano Romney ha prometido una línea dura contra la especulación monetaria.
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