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Habas secas: prodigio nutricional... para quien se lo puede permitir, imprescindible contra el Parkinson

Aseguran el 38% del requerimiento de hierro, el 26% de potasio, el 33% de fósforo, el 42% de zinc, el 42% de vitamina B1, 250 g de habas cocidas producen el efecto equivalente a una dosis de un fármaco

Habas secas: prodigio nutricional... para quien se lo puede permitir, imprescindible contra el Parkinson

La cocina tradicional siempre ha utilizado la habas secas como ingrediente principal de la dieta diaria. Al ser una leguminosa, la planta es perfectamente ecosostenible, ya que no requiere ninguna intervención de fertilización ni tratamientos fitoiátricos para asegurar su cosecha.

Desde el punto de vista nutricional son se puede considerar un verdadero complemento alimenticio. De hecho, la ingesta de 100 g de judías secas asegura la 43% del requerimiento proteico de un sujeto adulto, el 23% del requerimiento diario de fibra dietética, la 38% de las necesidades de hierro, aunque no muy biodisponible, el 26% del requerimiento en potasio, la 33% del requerimiento en fósforocasi 42% del requerimiento de zinc, il 42% de vitamina B1, como 15% vitamina B3, 36% ácido fólico, el 15% selenio, 70% manganeso, con tan solo el aporte del 13% del requerimiento calórico. Es un verdadero prodigio nutricional.

Aseguran el 38% del requerimiento de hierro, 26% de potasio, 33% de fósforo, 42% de zinc, 42% de vitamina B1,

consumir frescoy los frijoles aportan dopamina, un aminoácido que estimula la producción de dopamina, un importante neurotransmisor para la transmisión de los impulsos nerviosos. La dopamina es una molécula importante para prevenir enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson.

Niveles de dopamina en sangre después de la ingestión de 250 g de habas cocidas y la ingesta de DOPA en pacientes con enfermedad de Parkinson.

Gráfico de niveles en sangre

La importancia de la dopamina en la prevención de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson

Un estudio realizado hace años confirmó que la ingesta de 250 g de habas cocidas determinaron un aumento de L-DOPA en la sangre de pacientes con enfermedad de Parkinson no muy diferente a tomar una droga que contiene el mismo principio. Sin embargo, ¡tenga cuidado de no considerar la comida como una medicina!

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