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Obligación de pagar con tarjeta de débito a partir de 50 euros: pros y contras

La previsión que podría hacer obligatorio el uso de cajeros automáticos para pagos superiores a 50 euros, presente en los borradores del Decreto de Crecimiento - Una herramienta útil en la lucha contra la evasión fiscal - Los problemas éticos de dicha trazabilidad - El quid de las comisiones bancarias.

Obligación de pagar con tarjeta de débito a partir de 50 euros: pros y contras

Hay una medida que, aunque de momento no es más que una indiscreción, una vocecita dentro de la obra en curso del Decreto de Crecimiento, ya está dando que hablar, y es la hipótesis que puede hacer el Gobierno el uso de la tarjeta de débito es obligatorio para todos los pagos superiores a 50 euros.

Una obligación que, se dice, no se extenderá también a los consumidores, sino que se limitará únicamente a los establecimientos por lo que todos tendrán la obligación de facilitar la posibilidad de pago mediante dinero electrónico.

Las razones obvias de esta medida radican en la siempre desigual lucha contra la evasión fiscal, como también ha explicado el ministro de Desarrollo Económico Corrado Passera, precisando no obstante que el aumento del uso del dinero electrónico “debe ser tolerable en cuanto a costes y gestionado con prudencia en cuanto a plazos”.

Desde un punto de vista fiscal, en efecto, es evidente el impacto positivo que tal trazabilidad de los pagos podría tener sobre la evasión fiscal, pero, en el complejo plan regulatorio de pros y contras, también hay que aclarar el reverso de la moneda, sobre que inscribía problemas de todo tipo.

En primer lugar la ética, ¿por qué? la mayor erosión de nuestra privacidad que tal medida supondría es evidente, y luego práctico, dadas las dificultades que tiene una parte de la población, especialmente la de mayor edad, con los pagos electrónicos. El principal quid de la cuestión, sin embargo, como siempre ocurre (y más en cuestión de carteras) sigue siendo el económico.

Están los costes de equipar las máquinas para recibir pagos, por ejemplo, pero sobre todo gastos de comisiones bancarias, contra lo que ya ha llegado el clamor de Confesercenti que, si bien dice estar de acuerdo con la implementación del uso del dinero electrónico, habla de “reducción de todos los componentes de costos a cargo de los consumidores y comerciantes, activando también el apalancamiento de las deducciones fiscales”.

La modernización de un país pasa también por la modernización de sus sistemas de pago, esto es claro, y es evidente que toda herramienta que pueda ser funcional en la lucha contra la evasión fiscal, un verdadero cáncer, sobre todo, de nuestra economía, debe ser intentado, pero aún quedan muchas, quizás demasiadas, piezas que poner en orden, en la pregunta, antes de dar forma a un cuadro completo.

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