Juicio del autor:

La historia del robo del Stockholm Credit Bank que realmente tuvo lugar en 1973: esta es la trama de la película de la semana, Robo en Estocolmodirigida por el debutante Robert Budreau con dos protagonistas de alto nivel: Noomi Rapace y Ethan Hawke. Digamos de entrada que es una película de altísima calidad que merece con creces las cuatro estrellas: con atención al guión, los diálogos, los tiempos narrativos, las luces, los detalles, la elección de personajes como pocas veces se ve. Todo encaja a la perfección y los dos actores principales se elevan por encima de cualquier media.
La historia se desarrolla en realidad en la capital sueca cuando Jan-Erik Olsson, el verdadero protagonista de la historia, lleva a cabo un atraco con el objetivo de conseguir la liberación de uno de sus cómplices que ya se encuentra detenido. Durante los hechos que siguieron, en el interior del banco sitiado por la policía, se desarrolla una especie de complicidad entre el hombre y una de las mujeres secuestradas que, posteriormente, se definirá como "síndrome de Estocolmo". Es un estado psicológico particular, una conducta que ve a la víctima del lado de su verdugo, una especie de sujeción psicológica que lo ve totalmente dominado por la situación que le ha surgido en esa circunstancia particular. Ocurrió que durante los seis largos días en que se produjo el robo entre delincuentes y víctimas, se desarrolló un anómalo sentido de solidaridad y cercanía que impresionó mucho a la opinión pública, especialmente en ese país donde hechos similares eran completamente insólitos.
El gobierno y la policía no tenían intención de ceder al chantaje de los ladrones. No desvelaremos el final que corresponde a la noticia pero la película, para quien no recuerde el hecho o nunca haya oído hablar del tema, deja todo pendiente hasta el final. Robo en Estocolmo apunta todo al meollo del problema, a la historia y a la tensión que se desarrolla entre los dos protagonistas principales y logra bien dar la sensación de lo que puede pasar en la mente de una persona cuando se encuentra en determinados momentos, privada de su libertad y rehén de su carcelero.
Surge y crece una atención entre Kai y Bianca que podría ir más allá del tiempo en que ocurre el evento: parece el despliegue de un diseño ya presente en su historia, en su historia de vida. Los dos actores juegan casi a la perfección y consiguen devolver el alma a los personajes de forma excelente. Noomi Rapace, además, es el inolvidable protagonista de la Trilogía del sueco Stieg Larsoon que ha logrado un importante éxito internacional con sus películas. Parece claro que la escuela de cine del país escandinavo es rica y prometedora.
El género cinematográfico, especialmente en la primera parte, nos devuelve a esa rica línea de películas sobre atracos a bancos: inmediatamente viene a la mente Esa tarde de perro, la obra maestra de Sidney Lumet inspirada también en un robo real ocurrido en Nueva York justo un año antes que el de Estocolmo. En esa película, un superlativo Al Pacino junto al difunto John Cazale, se cuenta una historia similar en muchos aspectos donde, en ese caso, el "público" que desde fuera del banco veía en directo el atraco en curso abierta y directamente se alineaba con el parte de los ladrones.
Sería interesante investigar por qué este tipo de películas, y en particular aquellas en las que se establece esa especie de relación entre atracadores y rehenes, siguen gozando de gran atención por parte del público: véase el caso del éxito de La casa de papel producido y distribuido por neflix, que se volverá a ver en las pantallas para el próximo mes de julio. Para los sociólogos y psicólogos hay mucho que investigar. En lo que a nosotros respecta, nos limitamos a escribir que Robo en Estocolmo es la mejor oferta cinematográfica en este cuarto de temporada.
