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En la Fórmula 1, Alonso puede hacerlo mientras...

El español de Ferrari se prepara para la carrera final: cinco carreras en las que tiene que defender una ventaja de solo 4 puntos sobre su rival Vettel - Una bagatela, que de hecho abre un minicampeonato aparte que empieza en Corea del Sur y terminará en Brasil, pasando por el inédito circuito de Texas – Por eso Ferrari puede hacerlo.

En la Fórmula 1, Alonso puede hacerlo mientras...

Un campeonato en cinco carreras, como si no hubieran existido las 15 anteriores. Con solo 4 puntos de ventaja en la clasificación, Fernando Alonso llega al GP de Corea del próximo domingo con una sola certeza: a partir de ahora, ya no se necesitarán cálculos, administración, tácticas. Sobre todo porque el perseguidor se llama Vettel, que no es por cierto el bicampeón del mundo vigente y lleva a Red Bull de vuelta del mismo bicampeonato del mundo en las dos últimas temporadas. Además de un monoplaza hoy en mejor forma, gracias a una remontada técnica tras un verano casi en crisis de rendimiento.

Una verdadera ronda final. Absorbida por las muchas hazañas de principios de temporada, la Fórmula 1 2012 ha ido arrancando los protagonistas ocasionales y los resultados provocados por el destino más que por los valores en el campo. Olvídense de los Mercedes y Williams capaces de triples aislados en primavera, una vez desechado el entusiasmo por los Lotus que en repetidas ocasiones se han presentado como la auténtica sorpresa de la temporada (aunque siempre han faltado a la cita con la victoria), el Mundial El campeonato ahora se reduce a los verdaderos protagonistas. Eso es Red Bull, McLaren y Ferrari, en estricto orden de clasificación pero también de valor técnico general. Con una distinción: este valor, aumentado para cada uno en pasos de tres a cuatro carreras, como dicta la lógica si se quiere competir por el título, ha ido hasta ahora por oleadas. Para quedarse con el verano, en julio cobró protagonismo el gran salto de calidad de los monoplazas de Maranello; Septiembre estuvo casi en el McLaren monocolor y ahora parece que el cetro vuelve a estar en manos de Red Bull, que estuvo en mala forma sólo en Monza hace un mes. No es una cuestión de casualidad: es la extrema competitividad de la F.1, combinada con la imposibilidad de progresar siempre, lo que motiva este ritmo intermitente.

Y aquí estamos en el tema número 1 de este final de temporada. De este Mundial ahora restringido a tan solo cinco carreras con los dos principales contendientes, Alonso y Vettel, separados por la friolera de 4 puntos. Eso es prácticamente igual. En resumen: si el ritmo alterno de este año, en términos de crecimiento técnico, continúa, ahora es el turno de Ferrari. Si lo logra, le garantizará a Alonso la energía necesaria para el subidón final. De lo contrario, el destino del jinete del Cavallino Rampante estará sellado.

En India, en tres semanas, Ferrari traerá importantes novedades a la pista. Novedades encaminadas al sprint final por el título, al paquete de características de los últimos cuatro GP: India, precisamente, Abu Dhabi, la carrera en el desconocido circuito de Austin en Texas, y la última temporada de la temporada en el bien- conocido Interlagos en San Paolo en Brasil. Funcionará. Tiene que funcionar. Sinceramente, no se puede pedir más al Alonso de 2012: 13 veces en los puntos en 15 carreras, los únicos ceros en el box motivados por dos colisiones traseras sufridas -Bélgica y Japón, el domingo- en la primera curva. . Sin esos desafortunados episodios, y dado su rendimiento medio de este año, el español tendría hoy al menos 30 puntos más en el bolsillo. Y hoy estaríamos leyendo las cartas en la final del campeonato con tonos muy distintos.

Por eso Alonso puede hacerlo. Nadie cometió tan pocos errores como él: cero. Nadie sufrió tanta mala suerte al principio como él. Nadie ha llevado al máximo un buen pero no excelente monoplaza a su nivel, al contrario de los adversarios que al menos por momentos respiraron el aire fresco de la imbatibilidad, como el que se impuso el domingo Red Bull en Suzuka. Ahora necesitamos el contragolpe, y es Ferrari quien tiene que garantizarlo. No es imposible. Alonso hará el resto.

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