ROMA - INTER, ¡EL QUE NO GANA SE PIERDE! SNEIJDER NO LO PUEDE LLEGAR, RANIERI EMPIEZA DE NUEVO DESDE 4-4-2. DE ROSSI ESTARÁ PERO NO DURANTE TODO EL PARTIDO.
Todo como lo hace un grupo. Todo excepto el clima, que está volviendo loco a Italia y su campeonato estos días. Y entonces El Roma-Inter vivió dos movimientos en pocas horas: el jueves la Liga lo adelantó al sábado por la tarde, para luego aplazarlo al domingo por la emergencia de la nieve (que también conlleva el aplazamiento del Catania-Roma al miércoles). El 17 de septiembre no hacía frío, pero los dos equipos lo estaban pasando mal, como hoy. El Inter-Roma se preparaba para decidir el futuro de Gasperini y Luis Enrique, y el 0-0 final acabó penalizando al técnico nerazzurro, que pronto sería despedido.
Una ronda después, las cosas ya no son tan trágicas, pero la Roma y el Inter aún no convencen del todo. Los de Ranieri están mejor de momento, pero más por la clasificación que por el juego. Los 5 puntos más (pero la Roma tiene que recuperar un partido) permiten al Inter volver a soñar con la Champions League, siempre que retome el camino que interrumpió el pasado domingo. La derrota ante el Lecce de Serse Cosmi (ironía del destino romanista hasta la médula), le quitó certezas a un equipo que parecía haber encontrado la alquimia adecuada. Y si el ataque volvió a funcionar en casa ante el Palermo, la defensa concedió aperturas preocupantes, encajando más goles en un solo partido que en los dos meses anteriores. Paradójicamente, la ausencia de Sneijder podría echarle una mano a Ranieri, parado por una contusión en la pierna y no convocado para el partido en el Olímpico.
El técnico de Testacci (que volverá a su ciudad como ex), podrá así volver a su querido 4-4-2, que no será agradable a la vista, pero ha demostrado ser muy eficaz. Sobre el papel, por tanto, será un Inter de espera, que esperará a la Roma en su propio campo para luego golpearla al contragolpe. La lógica aconsejaría a Luis Enrique que lo tuviera en cuenta, pero el técnico español, como sabemos, difícilmente moldea a su equipo sobre los rivales. El partido del domingo preocupa mucho a los giallorossi, aliviados en todo caso por la recuperación de De Rossi, que apretará los dientes y regresará al campo tras tres semanas de parón (pero, según admite Luis Enrique, no jugará los 90 minutos). Los últimos resultados han tumbado la plaza romanista, que necesitaría una victoria para volver a creer de verdad en el proyecto hispanoamericano.
