En la víspera de la París-Roubaix de este domingo solo destaca un nombre por encima de todos: el de Fabian Cancellara, que tras el desempate en la triunfal Vuelta a Flandes en Semana Santa, es el súper favorito para la edición n. 111 del clasicísimo francés, que el campeón suizo ya hizo suyo en 2006 y 2010. En las cotizaciones de las casas de apuestas Merkur Win Cancellara se da en 2.
Hay un vacío a sus espaldas, también porque Peter Sagan, su rival más temible en este inicio de temporada, ha optado por saltarse el terrible adoquín de Roubaix de cara al Amstel Gold del próximo domingo mientras Peter Boonen -primero en la última edición y récord- titular de la carrera con cuatro victorias (2005-08-09-12) a la par de Roger De Vlaeminck (1972-74-75-77) – tuvo que abandonar por las consecuencias de su caída en la Ronde. Cancellara también volvió a caer el miércoles en el GP de Escaut, ganado por Marcel Kittel sobre Mark Cavendish, pero se salió con la suya con un simple susto.
En las apuestas, el segundo más popular es Taylor Phinney, pero el estadounidense que se lleva el primer maillot rosa en el Giro de 2012 solo figura en el puesto 10, seguido de Thor Hushovd en el 13, Sylvain Chavanel en el 15, Edvald Boasson Hagen y Jan Stannard en el 20. Para los italianos chances casi eliminadas: Pozzato, que hasta ahora se presentaba fuera de forma, se da a 25; más atrás Oss y Paolini.
Con un éxito el domingo, Cancellara pasaría a formar parte del selecto club de los tricampeones de Roubaix, integrado actualmente por seis corredores: Octave Lapize (1909-10-11); Gastón Rebry (1931-34-35); Rik Van Looy (1961-62-65); Eddy Merckx (1968-70-73), Francesco Moser (1978-79-80) y Johan Museeuw (1996-2000-02). La carrera de adoquines pocas veces ha traicionado las expectativas y la tradición que exige que un campeón cruce primero la línea de meta en el antiguo velódromo de hormigón de Roubaix pero los escollos del recorrido son muchos, con sus 27 tramos de carretera con adoquines de pórfido llenos de baches: más de 55 kilometros -de un total de 256- de antiguo pavimento que ahora se encuentra bajo protección ambiental como si fuera una raza en peligro de extinción.
Pinchazos, caídas, accidentes mecánicos son las constantes incógnitas de una carrera que cuando sopla el viento es un polvo de carbón negro cegador y cuando llueve es una máscara de barro que se pega a la cara de los ciclistas. No en vano, Roubaix se ha ganado la reputación de "infierno del norte", aunque para un ciclista ser el primero en llegar allí es como ir al cielo, a tiro de piedra de la frontera belga, en una ciudad fea y pobre que dio nacimiento de un rey del lujo como Bernard Arnault, mecenas de Lvmh.
