Las primeras intervenciones para la reducción del gasto público, necesarias para financiar la reducción de la tasa impositiva sobre los empleados, se incluirán en una disposición urgente, un decreto, que probablemente se pondrá en marcha el martes 8 de abril. El Gobierno elegirá entre los posibles recortes señalados por el comisario Carlo Cottarelli los de aplicación inmediata con lo dispuesto en el decreto ley y de entrada en vigor inmediata, para empezar a reducir gastos y por tanto permitir también una rebaja del Irpef para los empleados con baja ingresos
Lo hará coincidiendo con la presentación del Def, el Documento Económico Financiero, que dará una visión general del estado actual de los presupuestos del Estado y señalará los objetivos de las finanzas públicas para un período de tres años. El Ministerio de Economía y Finanzas trata de equilibrar las cuentas públicas, ya de por sí problemáticas pero aún más precarias por la necesidad de implementar las medidas ahora anunciadas por Renzi y que deberán implementarse de alguna manera.
El problema es lo que ya parecía evidente en el momento del anuncio. Las coberturas indicadas por el primer ministro en la famosa rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros no están disponibles de inmediato. Podrán ser a medida que maduren y en las medidas que se determinen, pero las normas de la Constitución, de las cuentas nacionales así como los criterios de gestión de nuestro presupuesto establecidos por la Unión Europea no nos permiten utilizar los recursos descritos por Renzi. ahora, ya que aún no tienen el grado de certeza necesario. Y, en cambio, el jefe de Gobierno quiere implementar de inmediato la reducción de la llamada "cuña fiscal", se ha comprometido a implementarla de inmediato.
Además del decreto ley con los recortes de revisión de gastos, se necesitarán más. Renzi habló de 10 millones de desgravación total, destinados a empleados con ingresos de hasta 1.500 euros al mes. Mil euros más en nómina para 10 millones de trabajadores. Pero, eso sí, el coste de la operación para Hacienda lo ha señalado con carácter anual. Así que para 2014 el alivio bajaría a 6,6 millones, dos tercios, ya que recién empezaría a aplicarse a partir de mayo.
Con el decreto ley de revisión del gasto se podrá obtener de manera realista quizás 3 mil millones de ahorro en 2014, siempre considerando que los recortes comenzarán a operar en abril. Y ya será mucho. La disposición deberá pasar el escrutinio del Parlamento y se sabe que entre los proyectos de reducción de costos y los ahorros reales, siempre se debe tener en cuenta una parte que se pierde en el camino.
Encontrar los otros 4 mil millones no es una tarea fácil, especialmente después de que Renzi en Europa haya encontrado el camino bloqueado ante la hipótesis de aumentar el déficit del presupuesto estatal este año, aunque solo sea hasta el límite máximo del 3% ratio entre el déficit y el PIB. Los técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda tiran de la manta aquí y allá, pero siempre es corta. Probablemente, será posible extraer un déficit 0,1-0,2% mayor, arriesgando bastante en el resultado final.
Están en juego las mil variables del presupuesto del Estado, entre ellas la del gasto en intereses a pagar a los tenedores de bonos del Estado, que está disminuyendo, pero que sigue siendo una incógnita de cara al futuro. Teniendo en cuenta una tendencia favorable, será posible liberar 2-3 mil millones de mayor gasto público, para ser destinados al alivio anunciado por Renzi.
Los 6,6 millones necesarios no se alcanzan fácilmente. Por eso, comienza a abrirse camino la hipótesis de liquidar el proyecto anunciado por Renzi, para ahorrar lo necesario para equilibrar las cuentas. Reducir ligeramente la desgravación por cada empleado (desde los 10 euros anuales anunciados) y reducir ligeramente el número de perceptores (desde los XNUMX millones anunciados), rebajando el tope salarial mensual, podría ayudar a equilibrar las cuentas. Lo cual, sin embargo, después de todos estos forzamientos aquí y allá, seguirá siendo bastante precario. Tendrá que ser convincente para la Comisión Europea, que nos lo tendrá que avalar, y que no se traduzca en un aumento encubierto del déficit público.
