En la tercera jornada del Open Championship el testigo pasa de Miguel Ángel Jiménez a Lee Westwood, inglés de 40 años, número 12 del mundo. Después de 60 participaciones en un major, al final de 54 hoyos, con 3 golpes bajo par, Westwood desata un golf perfecto, superior al de Tiger y se pone en condiciones de conquistar el mayor éxito de su carrera. Los golpes de ventaja son 2, muy pocos, porque por delante están los últimos 18 hoyos que valen lo máximo del golf en términos psicológicos.
Sin embargo, Lee, un osito de peluche de 1,83 cm y 89 kg, hizo algunos cambios fundamentales antes de llegar a Escocia. Se mudó a vivir a Florida hace un año, para poder entrenar todos los días y confió en el entrenador de Tiger Woods, Sean Folley. Siempre un jugador muy fuerte en las calles, tanto que derrocó a Tiger en 2010 en la cima del ranking mundial después de 281 semanas de dominio indiscutible, Westwood en Muirfield parece confiado en su tiro más débil, el putt. Se embolsa todo lo que necesita, más que el fenómeno americano que juega con él y sufre la solidez de su rival.
El último día, el que se puede ver hoy, es uno de los más hermosos que se puedan imaginar. El ranking es corto y los nombres en disputa son todos los primeros.
El inglés parte en pareja con el estadounidense Hunter Mahan, segundo a -1, empatado con Woods. El Tigre no logra dominar los links de la Honorable Company Edinburgh Golfers como le gustaría y hay que decir que la suerte lo ha abandonado un poco. Si antes todos los rebotes favorables parecían magnetizar a Tiger, hoy parece al revés. Y Woods, que aguanta todo para ganar, en cambio sufre de la suerte, así que cuando se da cuenta de que ella no está de su lado, empieza a creérselo un poco menos. El número uno del mundo nunca ha ganado un major saliendo desde atrás y hoy tendrá que intentar desmentir incluso esta implacable estadística. Por si fuera poco, el destino quiso aderezar esta cuarta ronda con un arranque picante: Woods y Adam Scott, campeón del Masters, seguidos por el ex cadidie y ex amigo de Tiger Steve Williams. En resumen, estrellas adversas.
Sin embargo, al menos 20 jugadores siguen en la carrera por ganar el Claret Jug y hacer historia: Mahan (-1), que jugó en la última apertura con Westwood, y ya ganó un WGC Accenture Match Play; TIger (-1), Adam Scott (par), campeón Masters 2013; Ángel Cabrera (+1), el Pato, un argentino de 43 años muy simpático, capaz de ganar un major (ya se ha llevado 2 a casa) con la facilidad con la que le da palmaditas en la espalda a su hijo caddie; Phil Mickelson (+2), el más grande de su carrera tras Tiger y ganador del Open de Escocia hace una semana; Francesco Molinari (+2) que está ahí, entre los grandes, porque juega como un grande y solo tiene que creer en ello; y luego Sergio García, Jiménez, Brandt Snedeker. Veinte jugadores en el espacio de 6 golpes. Un sueño para vivir minuto a minuto, como una telenovela bien escrita que llega a su gran final.
Si The Open va a Westwood será el tercer major que gane este año uno de los campeones en el banquillo durante años: el primero fue Adam Scottl con el Masters, luego Justine Rose en el US Open. El declive de Tiger ha dejado hueco a muchos campeones que merecieron entrar en la leyenda del golf. Eso sí, mirando las estadísticas, hay algo para meditar: -48 Resultado de Tiger en todos sus Campeonatos Abiertos; +77 el de Westwood. Pero hoy es otro día.
