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Estafas de reparación de viviendas. fenómeno italiano? no, parisino

Aparte de Italia! La ciudad francesa resulta ser mucho más fraudulenta en las reparaciones del hogar, muchas veces en detrimento de los ancianos. El fenómeno ha tomado un giro preocupante, con precios inflados y parcialmente facturados. Se han pedido más de 3 euros por una cerradura y más de 10 por una serie de intervenciones de fontanería, no todas necesarias

Estafas de reparación de viviendas. fenómeno italiano? no, parisino

"Hidráulico. Para emergencias, llame a este número. Precios módicos." La nota, repartida en buzones, también da una idea tranquilizadora del confiable artesano de barrio, tal vez con la empresa heredada de familia. En cambio, es uno estafa colosal.

Ma no estamos en italia, donde también tenemos la pesadilla de las reparaciones del hogar y sus precios a veces desorbitados, pero en París, donde el fenómeno ha dado un giro preocupante.

La Ville Lumière se está convirtiendo en la capital de las estafas domésticas. Cada año se llevan a los tribunales unos 2.000 casos y, según una encuesta de la asociación francesa de consumidores, al menos 200 son las empresas que se incluirán en la lista negra.

El caso más frecuente es el de candados, por los que se pidió a un pueblo pobre 3.131 euros quien además, doblemente burlado, había firmado un cheque pidiendo el cobro a intervalos que no fueron respetados, subsanando así el cierre de la cuenta por parte del banco.

Por no hablar de los ancianos. Por un simple fallo de fregadero, una persona mayor recibió una factura de 1.229 euros, a los que se sumaron otros 9 euros por intervenciones no solicitadas, realizadas espontáneamente por los fontaneros, que incluso cambiaron la caldera. Obviamente, estos otros 9 mil euros, en negro.

Sí, porque este "arte" antiguo e impropio se practica no solo en Italia: una tarifa plana en la factura, incluido el precio de las piezas a reemplazar y el costo de la llamada. Y luego la mano de obra a un lado. Y por tanto un grifo facturado a 3,23 euros puede costar 204 euros, por ejemplo. Una estafa colosal, si tenemos en cuenta que estamos en París, la capital de Francia que imparte lecciones a medio mundo sobre la honestidad y el respeto a la ley.

Pero, ¿cómo “operan” estas pequeñas empresas criminales? Al invertir gran parte del presupuesto en publicidad, con folletos repartidos en buzones informando direcciones falsas (para dar una idea de proximidad) ya menudo, de manera inapropiada, la mención de “père et fils”. Padre e hijo, en definitiva, la sana empresa familiar en la que confiar ciegamente.

Pero recientemente uno de ellos salió muy mal. En septiembre Garnier Père et Fils fue condenado por el juez a una multa de 150 euros y 200 euros en concepto de indemnización de daños y perjuicios, ya su titular a dos años de prisión en libertad condicional. ¡La investigación mostró que entre los 17 empleados, hasta 16 ni siquiera tenían la calificación para ejercer la actividad!

Ladrones, y ni siquiera con licencia.

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