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ELECCIONES EUROPEAS – ¿Cuántos puntos de PIB le cuesta a Italia el absurdo debate entre el euro sí y el euro no?

ELECCIONES EUROPEAS - El alucinante debate sobre "el euro sí o el euro no" que caracteriza la campaña electoral en nuestro país corre el riesgo de costarle muy caro a Italia porque alimenta la incertidumbre de los inversores y, además de las desventajas en términos de mercado laboral, la paz y la justicia pesan Más información sobre el PIB y su crecimiento: la encuesta Pew Reaserch

Los últimos datos proporcionados por Istat sobre la evolución trimestral del producto interior bruto no son alentadores: tras la tímida recuperación del cuarto trimestre de 2013 que hizo esperar un cambio de tendencia, vuelve el signo negativo. En el primer trimestre de este año, la economía italiana se contrajo un 0,1 por ciento. Para encontrar un valor tan bajo, es necesario remontarse al año 2000. Esto demuestra que el problema del crecimiento en Italia tiene raíces lejanas y, sobre todo, no es únicamente el resultado de la actual crisis económica. 

Pero, ¿por qué Italia no crece? La lista de factores que obstaculizan el desarrollo es larga y bien conocida. Entre estos, ciertamente está la falta de atractivo de nuestro país para las inversiones extranjeras. Los datos que reporta el World Investment Report de la Unctad indican que, de 2011 a 2012, las inversiones extranjeras disminuyeron de 35 mil millones de dólares a 10 mil millones de dólares; en el mismo periodo, las inversiones en España aumentaron en mil millones, pasando de 27 a 28 mil millones de dólares, a pesar de que la economía española ha atravesado una crisis mucho más profunda que la nuestra. 

La razón de tan diferente dinámica es fácil de entender. El Gobierno de Madrid, gracias a una mayoría política estable, ha puesto en marcha un paquete de reformas que ha flexibilizado el mercado laboral y simplificado la administración pública. En Italia, a pesar de los muchos anuncios, estas rigideces aún existen y se suman a un sistema de justicia civil y administrativa a largo plazo con resultados inciertos; un pleito puede durar más de mil días, más del doble de la media europea. Por ello, no debe sorprender que la inseguridad jurídica, según la clasificación que elabora anualmente el Banco Mundial, represente el mayor desincentivo para la inversión extranjera en nuestro país. 

Sin embargo, al ranking anterior podría sumarse próximamente un nuevo factor de incertidumbre que ha ido surgiendo en los últimos meses: la eventual salida de la eurozona. A diferencia de los demás países de la Unión, en Italia el debate electoral para la renovación del Parlamento Europeo se ha desarrollado sobre la cuestión "euro sí, euro no". Una parte importante de las fuerzas políticas ha optado por centrar toda la campaña en "cómo" salir del euro, "cuándo" hacerlo y "con quién" hacerlo, dejando poco espacio para cuestiones mucho más pertinentes a la votación en cuestión como el futuro institucional de Europa, el proceso de integración económica, etc… 

Elección que resultó acertada, dado que, según la encuesta realizada por el Pew Research Center el pasado mes de abril, Italia es el único país en el que desciende el porcentaje de partidarios del proyecto europeo (46% en 2014 frente al 56% en 2013, mientras que, en el mismo período, los europeístas en Alemania aumentaron un 6% y en España un 4%. Más contraria aún es la cifra relativa a la salida del euro: sólo la mitad de la muestra italiana quiere permanecer en la unión monetaria frente al 72% de los alemanes, el 69% de los españoles y el 68% de los griegos.  

Pero si este es el panorama político italiano, ¿quién podría tener un incentivo para invertir en un país donde la incertidumbre también se refiere a la moneda que se adoptará en el futuro? Es claro que desde el punto de vista de un inversionista, la actitud más racional sería esperar para no sufrir pérdidas en la cuenta de capital derivadas de la devaluación, elección que provocaría una contracción de los flujos desde el exterior. Sin embargo, una vez que se introduzca la nueva moneda, el atractivo del país podría disminuir aún más. Los datos al respecto hablan por sí solos. 

El informe de Ernst and Young de 2013 (European Attractionness Survey) muestra que entre los posibles cambios que harían más atractiva a Europa, los inversores extranjeros sitúan en primer lugar una mayor integración económica y política (39%), en segundo lugar la reducción de los trámites burocráticos (36 %) y la tercera realización del mercado único (28 %). En esencia, los inversores consideran que el fortalecimiento de la unión monetaria es un fuerte factor de desarrollo para Europa y, en igualdad de condiciones, prefieren invertir en las economías que forman parte de ella. 

Quienes consideran la salida de la eurozona como "la solución" a los problemas de Italia subestiman la incertidumbre que esta propuesta crea entre los inversores internacionales y las repercusiones negativas sobre el crecimiento económico. Por eso se espera que el debate del "euro sí, euro no" acabe con las elecciones europeas ya partir del 26 de mayo volvamos a debatir seriamente cómo hacer que el país sea más competitivo. 

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