Uno de los golpes más duros de la historia se cierne sobre el consumo italiano, pero el coco sirve para tranquilizar a Bruselas. En la nueva ley de Estabilidad, el Gobierno ha incluido una cláusula de salvaguardia sobre los impuestos indirectos y las principales preocupaciones de riesgo IVA: la tarifa estándar podría subir por 22 a% 24 en 2016, entonces a 25% al año siguiente y a 25,5% en 2018, mientras que la reducida de 10% aumentaría antes a 12% y, a continuación a 13%. Todo para recaudar 12,4 millones de euros en 2016, 17,8 millones en 2017 y unos buenos 21,4 millones en 2018. La subida empezará en 2016 si nuestro país no consigue ahorrar lo esperado, consiguiendo el llamado medio plazo”.
Es una suerte de seguro ofrecido por el Ejecutivo a la Comisión Europea para asegurar que nuestro país mantendrá los compromisos asumidos incluso en el caso de que la actual planificación económica resulte un fracaso. Los 15 millones de recortes delegados por el Gobierno a las autoridades locales para cubrir la maniobra de 2015 Por lo tanto, asumen una importancia crucial: es posible que para satisfacer las solicitudes, las Regiones y los Municipios tengan que aumentar los impuestos, pero si no lo hacen, los consumidores italianos estarán expuestos a un aumento automático de los impuestos que podría resultar aún más deprimente.
